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viernes, 11 de mayo de 2007

(recogiendo) La energía nuclear a debate

Este blog estaba escrito en un blog más antiguo, con fecha domingo, junio 04, 2006, y ha sido traído a este blog, del mismo autor, en un traslado de los mejores artículos escritos en aquel blog. Puedes consultar otros artículos traidos a este blog.

A nadie se nos escapa que la energía nuclear sigue a debate. El problema de la energía nuclear en España, como todo, es que no hay solamente dos conclusiones, que sea buena o que por el contrario sea mala. Hay muchos factores, a los que cada uno dará mayor o menor (o ninguna) importancia, y por eso cada persona tiene una opinión respecto de la nuclear.

Dicen que es la energía más limpia. La verdad es que las centrales nucleares evitan la emisión de miles (tal vez millones, yo no sé los datos ni me preocupan) de toneladas de CO2 a la atmósfera, esto es completamente cierto. Pero claro, no hablamos de una energía limpia, siquiera renovable. No es una energía limpia ya que, queramos reconocerlo o no, los residuos radiactivos que genera van a ser radiactivos durante miles de años (tampoco sé cuántos años exactamente, pero con cifras tan grandes me pierdo y es igual que sean más o que sean menos, el caso es que son muchísimos años).

“Cada civilización deja un rastro. Los egipcios nos dejaron las pirámides. Nosotros vamos a dejar residuos radiactivos. Estos residuos serán peligrosos durante 20.000 años. Las pirámides de Egipto solo tienen 2.000 años”.

Hay que añadirle el factor económico. Para muchos es la energía más barata y rentable. Y digo yo, al igual que cualquier persona que se realmente sea ecologista porque entiende de lo que habla: la fuente de energía más barata, probablemente lo sea. La más rentable, depende.

Acaba de ser el aniversario de Chernobil. Solamente la información que existe sobre Chernobil me hace pensar que todos los miles de millones de euros (una vez más me pierdo con las cifras grandes) que se habrán ahorrado con la nuclear no tienen comparación con la catástrofe de Chernobil.

La más barata seguro que es. Si el riesgo que existe, se reconozca o no, de un accidente nuclear, es compensado con el dinero ahorrado no lo sé. Mi opinión es que no. La de los políticos parece diferente.

Poco después, hace nada, se ha cerrado la central nuclear española de Zorita. Esto, como siempre, abre el debate nuclear. Pero este año, en el debate nuclear se mezcla el recuerdo de Chernobil.

Y por no meterme en política, solo voy a decir que un compromiso del PSOE en su campaña electoral fue “cerrar progresivamente todas las centrales nucleares de España”, compromiso repetido por Zapatero en el discurso de investidura.

En el reciente Debate sobre el Estado de la Nación, a respuesta de una pregunta de un partido de la oposición (no recuerdo cual, pero tampoco importa) Zapatero dijo que antes de finalizar la legislatura la posición del Gobierno respecto a la energía nuclear quedará establecida, promesa aplaudida por Greenpeace.

Cada uno verá si está a favor o en contra de la energía nuclear. Yo, en contra. Por si no lo sabías, la electricidad en España es de lo más barato que hay. Dejar una bombilla encendida todo un mes no supera los 0.05 € céntimos. Tal vez habría que apagar esa bombilla, y pagar un poco más por la electricidad que consumimos, para asegurar un mundo sostenible.

¿Nuclear? No, gracias.

sábado, 23 de diciembre de 2006

Mi opinión sobre la eutanasia

Yo también tengo opinión personal sobre la eutanasia. Leo hace un par de días, con asombro, una noticia sobre un italiano, Piergiorgio, que finalmente ha conseguido morir, saltándose la ley y la justicia a la torera, gracias a la ayuda de un médico.

El primer ministro italiano, Romano Prodi, declaró en la RAI que «el respeto absoluto de la prioridad de la vida es el gran valor que debemos custodiar con todos los medios». La legislación, aseguró, «puede llegar hasta cierto punto», pues en casos como éstos, dijo, hay decisiones que deberá tomar «el enfermo, cuando pueda hacerlo, los familiares y el médico, siempre con respeto absoluto de la prioridad de la vida».

Hasta aquí todo normal, cosas típicas en este "continuo" debate sobre la eutanasia. Lo de continuo entre comillas, porque es continuo en la justa medida en que alguien sale en los medios solicitando la eutanasia.

Bien, voy a las palabras que he copiado del periódico. El primer ministro italiano, Romano Prodi, nos habla de esa "prioridad de la vida". Señor mío, ¿de qué prioridad me habla usted?

Mi postura es bien clara. Que la vida es un derecho todos lo tenemos claro, aunque no sé si asumido (basta con revisar estadísticas y números de asesinatos, en fin...); según el artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (ver-1 y ver-2) Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Bien, ya vemos y sabemos de sobra que es un derecho. ¿Quién dice que la vida es una obligación? La vida es algo demasiado "gordo" (en el sentido de importante, incluso desconocido, básico), pero sobre todo es PERSONAL. Cada uno es libre de hacer con su vida lo que quiera, siempre dentro de un orden que no afecte a los demás (las leyes están para regir esto). Pues bien, si alguien no quiere vivir, sencillamente, ¿por qué tiene que hacerlo? ¿Quién se cree lo suficientemente "Dios" (controlador de la vida de otro) como para obligarle a vivir? ¿Qué sentido tiene hacerle a alguien vivir a la fuerza?

Bien, en un caso "normal" no hay problema. El que quiere se suicida, y, entre comillas de nuevo, "punto final". El problema de la eutanasia está en que, quien se quiere suicidar, físicamente, no puede hacerlo: al igual que depende de alguien para comer, cambiarse de ropa, ir al baño... necesita de alguien para morir.

El único problema que yo veo en esto es que nadie quiera matar, o mejor dicho, ayudar a morir a otro ser vivo (y además ser humano). Yo no sería capaz de hacerlo: y mucho menos a alguien a quien quiera; no es que yo no quiera que muera, sino que eso supondría un problema enorme para mi: el mismo problema que me supondría trabajar en EEUU suministrando dosis letales a los condenados a muerte. Pero, si alguien está dispuesto a AYUDAR a alguien a morir, adelante. Cuando la situación de alguien no tiene solución y supone un tormento para quien la padece, estamos haciéndole un favor.

Y no quiero decir que los problemas se solucionen con la muerte. Pero hay casos en los que sí: que cada uno lo decida por sí mismo. Pero el que quiere, tiene DERECHO A MORIR, y a ser ayudado si él por sí mismo no puede.